Todo el mundo tiene sus secretillos, esos vicios de los que te avergüenzas. Para algunos son series, o levantarse a escondidas a comer,… Para mí, el Warcraft. Porque todo el mundo tiene sus días malos.
Lo mejor del Warcraft sin duda es ir en pareja, porque si hay algo peor que la adicción al WoW, es sufrir esa adicción en soledad. Y por regla general, mientras mantengas el WoW como algo social y lo hagas siempre en compañía, te mantendrás firme en el área de seguridad. Por eso voy siempre a todas partes con mi hermano.
Ahora tenemos personajes en la Alianza y en la Horda.
En la Alianza somos Fordistan Fordistero Jandermoth, el Fordi, que es un gnomo, guerrero, minero y herrero, y yo… Wolframio Tunsteno, el Wolfi, que soy un gnomo, brujo, malvado, recolector de plantas y alquimista. Además tengo dos demonios que son la leche. El guerrero está muy bien para aprender a manejarlo en una hora. El brujo tiene más movidas, es más difícil de aprender, pero una vez que aprendes a manejarlo te da un güevaso de vidilla.
Total, que el Erma se ha aburrido del guerrero como es lógico y normal.
En la Horda somos dos chamanes. Tauren, o como dice el Erma, vacas. La razón es simple: los tauren son buenos cuerpo a cuerpo, son buenos desde lejos y son buenos dando vida. Son bastante equilibrados. Como tenemos pensado meternos en las Arenas (como un coliseo, Xp), pues la táctica de joder al personal (los que nos conocen saben que nuestra misión juntos es darle por culo al resto de la humanidad) será: uno de los dos hace de tanque, pegando al más débil del otro equipo, mientras el otro, de lejos, le va dando vida. Por lo general, el otro equipo le pegará al tanque, hasta que se den cuenta de que deben ir a por el que da vidilla. Cuando vayan a por el sanador, lo único que hay que hacer es invertir papeles!!