La verdad, que me perdone mi madre, pero por lo visto es algo que viene con la profesión. Tengo la resaca más gorda del mundo, la llevo arrastrando desde el miércoles. El jueves fuimos a tocar a la Worth Abbey, que además de ser un monasterio donde la bBC grabó “The Monastery”, que a saber lo que es, es un colegio de niños del opus, del opus inglés de los anglicanos de toda la vida supongo, y van todos enchaquetados con sus corbatitas… Paradoxalement, me topé en aquel remoto lugar con un españolito que llevaba un bajo eléctrico fender colgado del cuello. Obviamente le arranqué el bajo de las manos y me replanteé si no sería mejor idea comprar un bajo eléctrico instead of un violín.
EL lugar…Muy pijo todo, muy mono todo, una comida de la leche, pero la acústica de la iglesia era lo peor del mundo: tenía un eco rarísimo y por cada nota que tocaba el pianista venían de vuelta dos, la segunda más fuerte que la original. No veas pa seguir al pianista… Aquello era como un sudoku araña de esos: no sabías si seguir la primera nota, el eco 1 o el eco 2, y la sensación, como meter el cerebro en la turmix o algo mucho peor. Y el Brahms… güeno… si algo tiene el Requiem de Brahms es que es la cosa más pura que ha parido madre. Ve y se lo cuentas a una orquesta que tiene de media 23 años, como caballos asalvajaos, de esos que ven pp y se creen que en vez de piano pone porraso-porraso… Claro, yo y mis aventuras, rolplayeando todo el día en mi mundo de fantasía: “ara sale la mirti al escenario con su melena de 9 cm de larga y mucha mano derecha, domando a las bestias estas salvajes con dulzura y un arco de ébano como única arma”. No siempre soy tan épica en mis fantasías, a veces soy de un bajuno que flipas…y por lo general, una mentirosa. En serio que me tomo muy en serio eso del rp en mi vida cotidiana. Todo el mundo roleplayea, sobretodo cuando conoces a alguien nuevo, siempre intentas parecer algo que no eres, o sacar a la luz cosas de ti que te molan más que otras. Si no lo hiciéramos así, si fuéramos nosotros mismos 100% del tiempo, todo sería mucho más auténtico, pero también más aburrido. Mi opinión.
Lo que me resulta más gracioso es que hay una regla de oro en el mundo de la música clásica: músicos+autobús de vuelta=alcohol. Después del concierto, nos metimos en los ortobuses, y empezaron a salir de todas partes latas de cerveza y botellas de wisky que la gente traía preparadas… Yo flipaba. Cuando llegamos al Cutty Sark (ahora hablo del barco y no del güisqui, es que mi colegio está allí donde mismo), fuimos a echarnos unos pintazos al bar del Musee, y cuando cerraron a la 1.00 nos piramos a casa de uno de los notas. Allí estuvimos hasta las 4, en modo chiste de leperos, esto es un brasileño, una japo, un inglés, un escocés y una andaluza… Pos na… Con el inglés hablando de Wow, que él tenía también un warlock, que me metiera en un server inglés y que … hi, ome. venga ya… Si juegas al warcraft es que mentalmente no andas muy sanote, chaval. Lo sé porque yo también juego, jajaja. La japo, pues eso… hablando de animés y pidiéndole que me matara (koroste kudasai es de las poquitas cosas que recuerdo), llegamos a la conclusión de que toda hermana mayor violinista tiene un hermano pequeño geek. El brasileño, como buen brasieño, saltándose la distancia de seguridad con mi cuerpo, pero me puse borde como sólo yo sé hacerlo: “¿ves esta línea roja? ¿no? Quizás no la ves porque es imaginaria. Deja que te la describa: es roja, de siete centímetros de grosor y existe con el único propósito de separar nuestros cuerpos una distancia mínima de 1 metro, si?”. Se piró de mi lao prontito (Markitoxs, si estás por ahí no me riñas, el tío era de la familia de los moluscos gasterópodos…), y el escocés… toda una figura, con sus padres moteros, diciendo que Edwan Mc Gregor y Charlie Boorman eran unos pringaos. Fue una buenísima velada, pero claro, a la mañana siguiente, te puedes imaginar.
A las 2 ensayo porque había concierto otra vez. En ese concierto aprendí algo muy importante.Para tocar juntos no es sólo imprescindible beber juntos, también hay que escucharse los unos a los otros como yo os he escuchado y (esta es la novedad que desde ahora es una regla de oro) PASAR DEL DIRECTOR. Es un monigote que mueve los brazos, un espantapájaros de renombre refamoso, punto. Porque ¿quién no ha oído hablar de Karajan? Seguramente su orquesta no le hacía caso, creedme. Mola mucho más tener una panda de anónimos esclavos y un director que se cuelgue la medallita al final del concierto. Al acabar el concierto otra vez todos pal pub. Qué les gusta una fiesta, y da igual las nacionalidades y las edades, lo tengo comprobadísimo.
Ahora que me voy de vacaciones auto-otorgadas no voy a daros más la tabarra con historietas musicales, así que aguantáis el tirón lo que queda de post, que pasará mucho tiempo hasta que vuelva a mencionar el temita. Otra cosa que tienen los músicos clásicos es que, como dice el Erma, son como un pueblo. Mucho antes del facebook, nosotros ya nos las apañábamos con métodos más rudimentarios para saber todo de todos a los 10 minutos de pasar, incluso viviendo en países diferentes. Porque nos mola el cotilleo (personalmente, es algo que odio porque la vida de la gente me importa más bien tirando a poco, pero son cosas que no se pueden eludir), y claro… Musicos clásicos+ alcohol=búsqueda desesperada de sexo. Allí ya se veía desde millas de lejos quién quería con quién… y lo gracioso del tema no es que haya habido un triángulo amoroso, noooo, porque es una cadena del amor.. jajaja. Marta (mi compañera de atril) quería con Dave, el contrabajista, que quería con Lana, la concertino, que quería con Michael, el director pardillo, que no me dejaba de perseguirme a mí, pero claro, como yo soy tan borde y tan zorra, me dedico a mentirle todo el tiempo y a reirme de él: le he contado que tengo sueño polifásico de ese, que no duermo por las noches, que una vez estuve a punto de ahogarme porque el ferry donde iba se hundió, que había estado casada con un actor famoso pero que no le podía decir el nombre y más historias así.
Me encantan estos miniencuentros musicales porque cuando los músicos se ponen ciegos por lo general se dedican a intentar pillar cacho, y yo me lo paso superbien inventándome mentiras. Sí, soy una bellísima persona con unos cambios de humor bastante drásticos y bastantes defectillos, pero lo de mentir… sin duda es el defecto que más me gusta de mí mimma. Tengo una gran imaginación para las mentiras, y aunque la mayoría son ciertamente increíbles, son posibles, y como las digo con esa convicción y sin reirme, pues la gente se las acaba creyendo.
corre, corre… Que he visto esta bici sin candao y me la llevo
pero, ¿vas a robar la bici?
no, porque ya la he robado
pero, ¿en serio?
sí, claro, corre vaya a ser que me pillen.
En ese momento la gente me mira con cara de estupefacción. Por lo general ya venían pensando que estaba como una carbra, ahora lo afirman interiormente. Es entonces cuando echo mano de mi amigo Gödel y su ya mítico chiste cretense…
Bah… Claro que la bici es mía hombre de Dios! Lo que pasa es que todo lo que digo es mentira, incluída esta última frase…
Tengo el placer de comprobar entocnes que la mayoría de la gente no suele escuchar a otra gente, pero en el caso de que alguien estuviera escuchándome, escucho como sus cerebros alcoholizados hacen click y se parten…







