- Buenos días Señor Bocadillo. De acuerdo con su ficha, que acaba de facilitarme mi asistente, usted nació el 26 de Enero, ¿es eso correcto?
- Sí, señor
-Y dice usted que ese día había luna llena y que esa es la razón de sus desequilibrios, ¿estoy en lo cierto?
-Bueno…tanto como desequilibrio…
-Sí, sí, señor Bocadillo. En su última visita usted me contaba que en las vísperas de luna llena su chepa se incrementaba “como si me saliera de la espalda un pan de kilo de la Algaba” y que era en esos momentos cuando la gente aprovechaba para subirse en ella… así es como usted lo describió
-Eso es cierto, Doctor, pero aún no comprendo la relación
-No tiene nada de qué preocuparse, Señor Bocadillo, aquí estamos para escucharle. Y ahora, ¿qué le trae nuevamente por mi consulta?
-Pues verá, Doctor. Como bien acaba de recordarme, en las vísperas de luna llena dejo de ser el Señor Bocadillo, y me convierto en BocadilloMan. Por lo general me embarga un sentimiento de justicia y de compasión hacia los más débiles, y es entonces cuando ellos aprovechan para subirse a mi chepa. Por lo general, es un estado que consigo soportar bastante bien gracias a los superpoderes que la mutación en BocadilloMan me otorga, pero una vez que desaparece la luna llena, estos maravillosos efectos también desaparecen. Es entonces cuando me doy cuenta de que tengo la chepa colmada de parásitos, pero ya no hay vuelta atrás… El paso de desparasitación es bastante complejo, ya que estos parásitos son capaces de aguantar temperaturas extremas, toneladas de radiación y casi una década sin…
-Disculpe la interrupción, pero se repite usted más que los bocadillos de morcilla. Todo eso ya me lo comentó en la útlima sesión, ¿le importaría ir al grano, alma de cántaro?
-De cántaro… Hoyga… ¡que aquí soy yo el que apoquina! La cuestión que me trae hoy a su consulta es simple. Y es que resulta durante la última transformación parece que he salido ganando…
-Eso es positivo, continúe.
-Sí, verá. Resulta que tengo una extraña sensación, la sensación de tener control sobre estos parásitos. También tengo la sensación de que parece que esta vez ellos están sufriendo más que yo, y es que me parece que tengo la sangre envenenada. Esto me preocupa un poco, porque me lleva a la siguiente pregunta: ¿estaré mutando de superhéroe a supervillano?
-Jajajaja… No tiene nada de lo que preocuparse, Señor Bocadillo! Lo que le pasa es completamente normal, y no se debe a una mutación sino a que, por lo que me cuenta, las circunstancias parecen serle favorables en este momento. Es lo que viene llamándose el síndrome de “la sartén por el mango”. ¿Qué me dice de su hexagrama interior, la base de todos sus poderes?
-Pues verá… Según me parece entrever, parece que el triagrama inferior tiene dirección de movimiento hacia arriba, y el hexagrama superior tiene dirección de movimiento hacia abajo. Es como si adentro estuviese lo luminoso, la fuerza y lo noble, y afuera estuviese lo sombrío, la entrega y lo vulgar. ¿Qué me recomienda pues? ¿Hay alguna poción de esas divinas que usted acostumbra a darme?
-Mmmm… Déjeme que piense. De acuerdo. Para comenzar con el tratamiento usted debe tener claro que no hay ninguna llanura que no esté seguida por el declive
-Doctor, eso acojona un poco… Es como predestinar la catástrofe
-Cállese, coño! No me interrumpa. Usted debe saber que no hay ninguna ida que no esté seguida por el retorno.
-Estoy por levantarme y fugarme de su consulta, se lo juro.
-Déjeme explicarle. Si bien su síndrome de “la sartén por el mango” le parece tan favorable que roza lo increíble, también ha hecho, estoy seguro, algunos caminos de ida de los que necesita volver. No todos fueron buenos, estoy seguro de ello. Lo único que tiene que hacer es ir volviendo, poco a poco. Sentar bien las bases para que estas situaciones no vuelvan a darse, y perseverar en su postura positiva incluso en el peligro. Es así como permanecerá sin tacha.
-Pero… Doctor… Referente a la mierda esa que acaba de contarme de las llanuras y los declives… ¿no debería preocuparme una mijita?
-Preocuparse es para gilipollas, que me duele la boca de decírselo. Si bien es verdad que después de lo güeno viene lo malo, y eso acojona un poco, NO DEBE USTED LAMENTAR ESTA VERDAD, sino disfrutar la dicha que todavía tiene! Soporte a los incultos con dulzura y atraviese resueltamente el río, y recuerde, es importante tener a los amigos cerca, y es importante tener a los enemigos más cerca aún, pero no escuche ni a unos ni a otros…
-¿Sí? Pues si le escucho a usted estaré incumpliendo este último consejo, ya que estaré escuchándole, y si no le hago caso y obvio sus consejos, la estaré cumpliendo y eso sería negativo, puesto que el consejo que me ha dado es que no escuche a otros… Me siento como Gödel cuando dijo This stament is unprovable. En fin… creo que de todas maneras es demasiado tocho como para digerirlo con el cafelito de por la mañana, así que creo que va siendo hora de irse a desahuciar.